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Nazar Kazanchian

· septiembre 27, 2016 · Arte , Escultura , Pintura ·

[blockquote]Un soñador, un tejedor, un hombre  del siglo XXI[/blockquote]

El arte de tejer.

He pensado que a estas páginas les hacía falta la vida, la historia de un/de una tapicista. Pensé en Kazanchian, pero lo imaginaba viviendo en Montevideo. Un día al entrar al patio de la Casa de la Cultura, en Maldonado, lo veo dando clases. Después de eso, fácil es imaginar el camino… Llegar a su apartamento de la Parada 3 en Punta del Este, un lugar lleno de paz, de belleza, de luz. Nazar es un artista con el que pasarías horas charlando amenamente de todos los temas que se te ocurran: el arte, el tejido, la fortaleza de los que saben adónde quieren ir, con su filosofía de vida pura y firme que establece parámetros que van de la poesía a la solidaridad sin contratiempo.

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En la obra de Nazar Kazanchian se ven las huellas del tejido en Uruguay. Tres o cuatro décadas que han llevado a una evolución del telar al papel, al cartón, al diseño digital.

Pero vayamos a los comienzos en la Humanidad: el arte de “tejer” consiste en la técnica artística de entrelazar hilos y entrecruzarlos de forma ordenada. Se utiliza para eso un instrumento común a todas las culturas: el telar. Se colocan hilos en forma vertical, tensos (la urdimbre). Se teje con otro grupo de hilos en posición horizontal, que tiene como base la urdimbre. Este segundo grupo de hilos es la “trama”. “Tejer” es formar tela usando trama y urdimbre. Se pasan dos varillas por la urdimbre, hay un espacio que abren, es la “calada”. El telar artesanal puede producir tejidos gruesos y finos, desde alfombras de lana hasta damascos de seda, pero siempre fieles al mismo principio: “tejer una trama en la urdimbre previamente ubicada en el telar. En el norte de Europa y la India se trabajaba el cáñamo. En el Mediterráneo se hilaba, teñía y tejía la lana de oveja, por parte de los grandes maestros. En la antigua China se hacía y se hace con seda y en América con lana de alpaca y con las flores del algodón.

Los gobelinos enseñan la historia y costumbres de los pueblos, de ahí hemos extraído ideas antiquísimas que hoy integran nuestra cultura: por ejemplo entregar las llaves de la ciudad a un visitante ilustre. Los egipcios, los palacios persas y babilónicos decoraron sus muros con grandes tejidos ornamentales. También lo hicieron los griegos y los romanos. Pero desde la prehistoria el tejer, transformar fibras naturales en telas es una actividad desarrollada por el Hombre. Así la cestería y el tejido surgieron ante las necesidades de los hombres.

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«Gallo» Tapiz

En Uruguay, que no hay un pasado indígena de culturas hábiles en textiles, se generó en la década del 60, un importante movimiento en el arte de la tapicería. Se agrupó en una entidad independiente, el “Centro de la Tapicería Uruguaya”. El artista Ernesto Arostegui enseñó su arte a alumnos en América y por supuesto en nuestro país.

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Gigantografía

PROYECCION

TALLER DE AROSTEGUI. El gran tapicista uruguayo integra en el Centro de Tapicería a Mario Español, Iván Sartor, Lacy Duarte y por supuesto, nuestro entrevistado: Nazar Kazanchian. Toda obra de arte, desde la más tradicional pintura hasta la imagen procesada digitalmente, entrega al espectador, una realidad. Los trabajos de Nazar atesoran atributos: puede prescindir de las fibras convencionales, de un manejo consuetudinario de trama y urdimbre, pero la atmósfera textil emerge sutilmente.

Aparece junto a sus obras, el hombre definido por un proyecto político, proponiendo en su quehacer las distintas etapas por las que ha pasado la expresión de los textiles en la historia y en el país. Lo primero que veo al entrar a su apartamento es un tapiz con un gallo esbelto, lleno de color, rodeado, debo decir, quizá cercado, por una pared de ladrillos. Ahí entendí que estaba con una persona, con un artista muy especial, sutil en el mostrar, inteligente, que no está acostumbrado a pasar por la vida sin manifestar lo que su alma siente. Es un hacedor permanente, que ha creado etapas, todas ellas en forma brillante, comprometidas con sus ideas.

SERIE HUELLAS

En donde establece poéticamente sus vivencias personales. Una prenda textil, gastada por el uso, aparece crucificada. A ambos lados, simétricamente la forma de un pez. En otro textil con crin y tela aparece una leyenda ecológica: algo así como “lo primitivo debe preservar el mundo”.

SERIE BICICLETAS (Bici-lebreles)

Bicicletas manejadas por lebreles, en un período del país en “donde la libertad de expresión estaba restringida, […] el Hombre vive cercenado por diferentes razones, quieto, callado… bicicletas manejadas por lebreles me pareció una metáfora explícita. —explica Nazar— Y los cardos. El cardo fue el puntapié inicial, siendo el vehículo subliminal para trasponer el dolor, referir a la agresión que sentíamos ante los dictadores.”

SERIE RETRATOS, ROSTROS, DISFRACES

Textiles sobre telas usadas, sobre bolsas del mercado. Cosido, plegado. Bocas atadas y disfraces que enfrentan al poder. Vigor, vehemencia en un rostro sin límite. También le llama a esta serie “los poderosos”. Con esta serie obtuvo premios. “Desembarazarse del paso de toda tradición no para dejar un vacío en su lugar, sino abrir nuevos caminos expresivos a la revelación que provoca el encuentro con otros.” Por eso ahora usa crin, telas, plegables con fotocopias de multitudes que al deslizarlo se estira hasta llegar a la figura humana.

Al final muestra con orgullo una gigantografía digital, sobre papel (el papel es una fibra me explica, es una forma de tener la urdimbre sin la trama) que contrasta con mucho color un edificio, que bien puede estar en uno de nuestros balnearios, en Montevideo, o cualquier lugar del mundo o en un asentamiento.

“Lo que importa es para quién trabajas y por qué lo haces, es decir esa lucha que es tan simple aparentemente, es como una pesadilla gozosa, es como siempre estás corriendo, corriendo, y en el último tramo caminas lentamente, ya que se te hace difícil dar el puntillazo final. Después al mirar la obra, dirás me gusta, no me gusta […] Pero lo más trascendente es no perder el sueño. Crear es muy diferente, uno busca siempre el disfrute del consumidor de la obra, del espectador que entenderá o no tus sueños, pero te va a decir si le encuentra el mensaje o no.”

TRASCENDENCIA

Expuso en muchas ciudades, sobre todo en Buenos Aires en la Galería El Sol, en Sheisson, en Praxis, allí toda su obra se vendió. En San Pablo, en Galerías donde su éxito fue rotundo. Luego en Punta del Este.